sábado, 10 de enero de 2009

“La dimensión ética del pensamiento económico de Fidel Castro

“La dimensión ética del
pensamiento económico de Fidel
Castro”.
Dra.C. Olga Rosa Cabrera Elejalde
Profesora Titular. ISPEJV.
olgarosace@ispejv.rimed.cu
El pensamiento económico de Fidel Castro es tan abarcador que resulta
imposible resumirlo en cortas cuartillas, teniendo en cuenta además que el
mismo sale a la luz en su integración dialéctica con las ideas políticas, éticas y
educativas de un líder revolucionario que desde muy temprana edad se propuso
transformar la sociedad.
Las concepciones expuestas por Fidel Castro relacionadas con las temáticas
económico sociales, constituyen armas para la compresión de la realidad
económica actual en tanto expresan temas medulares de la teoría y la práctica
del socialismo desde la perspectiva de la realidad cubana, poniendo el acento en
aspectos del modelo de la economía cubana y sus particularidades en el
contexto de la economía mundial.
Como expresión, síntesis y superación del pensamiento revolucionario cubano
que le sirvió de fuente, hereda todo el legado que en materia de cultura
económica la humanidad ha producido, tiene como soporte ideológico la doctrina
económica marxista – leninista, las ideas económicas de pensadores marxistas
que suceden a los clásicos y la fortaleza de una cultura económica basada en
ideas nacionalistas, antiimperialistas y latinoamericanistas reflejada en las obras
de destacados pensadores como José Martí, Julio A. Mella, Antonio Guiteras,
Carlos R. Rodríguez, Ernesto Guevara y otros.
Así, en la Ideología de la Revolución Cubana, el pensamiento económico se teje
con el quehacer político - social y el enfoque ético – axiológico de los ideólogos
más destacados de todos los tiempos, en el pensamiento económico cultural del
pueblo cubano la concepción sobre el desarrollo económico aparece
estrechamente vinculado al desarrollo social, a la política, a la defensa de la
nación, la soberanía, la dignidad y la independencia, de ahí que una regularidad
del pensamiento revolucionario cubano es la interacción Economía - Política -
Ética1
El presente trabajo se propone valorar la dimensión ética del pensamiento
económico de Fidel Castro, para lograrlo se realiza un breve análisis de las
ideas esenciales que marcan pautas en el sentido antes expuesto.
Una arista importante en este análisis lo constituye la importancia que Fidel
Castro otorga a la educación económica y laboral para el desarrollo del país.
Cuando en 1960, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana expresó: “La
Revolución tiene que explicarles a los trabajadores los problemas económicos
para que ningún trabajador ignore las realidades económicas de la nación, las
realidades económicas de la producción, los medios correctos para elevar el
estándar de vida del pueblo”;2 estaba trazando las líneas esenciales de la
educación económica para la construcción del socialismo.
Un nuevo horizonte que comienza con la transformación cultural integral para
superar la realidad capitalista y, una nueva ética que se oponga a la injusticia,
al individualismo, al consumismo hedonista y la despiadada competencia.
Con un profundo sentido martiano, expone que: “Educar es preparar para la
vida, comprenderla en sus esencias fundamentales, de manera que la vida sea
algo que para el hombre tenga siempre un sentido, sea un incesante motivo de
esfuerzo, de lucha, de entusiasmo”. 3 Al comprender que la educación para la
vida implica enseñar al hombre la producción de los bienes materiales y que
estos bienes materiales hay que crearlos con esfuerzo, “una nueva dimensión de
la satisfacción humana, …de la valoración de las cosas,... que explica la ventaja
del reencuentro del hombre con sus bienes”.4
En este discurso, Fidel Castro explica su concepción de educar para la vida
basada esencialmente en la educación económica, la educación para el trabajo
y en el trabajo, que despierte en el ser humano satisfacción, goce y placer por la
obra realizada que va más allá del esfuerzo físico realizado hacia la creación de
estados de ánimo favorables a la motivación, el entusiasmo, sin una sombra de
egoísmo y lleno de generosidad.
Muy latente en este pensamiento la herencia martiana, tanto en Fidel como en
Martí, el trabajo ocupa un lugar esencial en ambos pensadores, es el hilo
conductor para la comprensión de la esencia humana, no sólo es fuente de
riquezas, es también felicidad y satisfacción, es una vía de crecimiento
espiritual. Al decir: “éste sol del trabajo, esta paz del bienestar…de una
población laboriosa”,5 José Martí comprende el valor económico, social y ético
del trabajo, así eleva esta categoría a un plano superior, aspecto este presente
en el pensamiento y quehacer revolucionario de Fidel Castro.
Para Fidel, nada educa y autoeduca más al individuo que su participación en la
solución de los problemas, el conocimiento de los mismos y la divulgación en la
medida que se realiza el trabajo. En este sentido plantea: “consideramos esa
educación para la vida y para el trabajo algo absolutamente esencial de la
pedagogía revolucionaria, en un concepto inseparable de la pedagogía
revolucionaria: el hábito de trabajar como algo natural, normal.”
El vínculo entre Economía y Educación presente en esta idea está mediado por
la Ideología en su sentido más amplio. Así, en el Tercer Congreso del PCC,
planteó: “La educación económica, la disciplina laboral, la conciencia y la
cultura de productores, continuarán siendo en el futuro propósitos cardinales de
la educación ideológica.”6
Lo anterior implica la necesidad de integrar los valores espirituales
relacionados con la cultura económica al aprendizaje, de manera intencionada
y consciente. O sea, introducir la búsqueda de la significación social de los
hechos, fenómenos, procesos y relaciones que tienen lugar en la producción,
distribución, cambio y consumo de los bienes materiales y servicios, que están
condicionados por la experiencia práctica, mediante influencias educativas que
posibiliten su interiorización para asumir modos de actuación conscientes en
los procesos relacionados con la vida económica.
En su obra trabaja valores como: sentimiento de copropietarios colectivos,
ahorro, eficiencia, responsabilidad, laboriosidad, cooperación, disciplina laboral
y calidad.
En la década del 70 del siglo XX muestra de su capacidad para captar la
interrelación dialéctica entre Economía, Política y Ética al analizar la crisis
económica y social del mundo, lo que le permite una década después
emprender la lucha y esbozar las más brillantes ideas acerca del dilema de la
Deuda Externa y el Nuevo Orden Internacional con argumentos irrefutables
desde el punto de vista económico, matemático, social y ético acerca de la
imposibilidad de su pago por los países subdesarrollados.
Al plantear: “… Es un crimen emplear el dinero para entregárselo a los que nos
han saqueado durante siglos…basta tener una ética elemental, para decir que
eso no es justo…eso atenta contra los más elementales principios de la moral.”7
El compañero Fidel deja claro que resulta imposible valorar las situaciones
económicas al margen de sus implicaciones éticas y morales.
En los años 90 del pasado siglo, realiza un análisis crítico intenso acerca de la
globalización neoliberal, las consecuencias económicas, sociales y ecológicas
que de ella se desprenden, así como en el deterioro de valores éticos
universales como la equidad, la soberanía y la solidaridad.
El papel de la ética y la moral en la transformación de la sociedad, se imbrica en
su concepción dialéctica acerca del papel de los políticos en la solución de los
problemas más acuciantes del ser humano: los económicos, por ello reitera la
idea de que “los economistas deben ser políticos y los políticos deben serlo con
un mínimo de conocimientos económicos”8, ya que esta es la base realmente
sobre la cual se está jugando el destino de la humanidad y se desarrollan las
luchas.
Fidel Castro, en varios de sus discursos ha explicado con claridad la importancia
y significado de la conciencia económica para la construcción del socialismo, al
respecto planteó: “nosotros debemos utilizar la conciencia como arma
fundamental en el desarrollo de las fuerzas productivas, que es lo que se ha
definido con la frase: vamos a crear riquezas con la conciencia y no conciencia
con las riquezas”9, sosteniendo este concepto como una línea en su
pensamiento, profundiza en el papel de las ideas en estrecha relación con las
condiciones materiales que las determinan; así, la actual Batalla de Ideas implica
“realizaciones concretas”.
Es incuestionable su valor metodológico de estas ideas para el desarrollo
económico y social del país, ya que ofrecen una vía para comprender la
importancia de la relación entre la economía y las ideas para transformar la
sociedad.
En los primeros años del siglo XXI, refuerza la tesis de la unidad del desarrollo
económico y social para la construcción socialista, así como su impacto en el
capital humano. Su pensamiento económico desde el punto de vista de la
política interna ha estado matizado por su énfasis en el desarrollo de la cultura y
conciencia económicas del pueblo, resaltando la importancia de la formación de
valores ético – económicos como: el ahorro y la eficiencia.
Entrando el Tercer Milenio, el pensamiento revolucionario de Fidel Castro, hace
más notable la síntesis creadora de la obra de la Revolución Cubana,
estrechando los vínculos entre economía, educación y cultura. Así, su
concepción sobre el capital humano desde una perspectiva dialéctico
materialista y martiana alcanza una dimensión pedagógica que se expresa en:
• La escuela como institución social que organiza y dirige la formación del
capital humano en Cuba.
• El rol del educador como único profesional preparado para ejercer la
función social de guiar y dirigir este proceso en la escuela.
• Se expresa el vínculo entre el desarrollo humano y la formación de la
personalidad en correspondencia con la época que le ha tocado vivir.
• Plantea la necesidad de la apropiación de una cultura general integral
mediante influencias educativas intencionales.
• Resalta el papel de la formación de valores ético – morales en la
formación del capital humano.
De este modo, el ser humano enriquecido aporta un valor agregado al servicio
que presta, que no es sólo económico; es esencialmente ético – moral. Este
valor agregado tiene un carácter social y su beneficio no es individual sino
colectivo, para toda la humanidad, haciendo valer la máxima martiana “Patria es
humanidad”, hoy se comparte el capital humano con otros pueblos.
Su esencia es verdaderamente humanista, no tiene por base el sentido mercantil
ni el afán de riquezas. Su premisa básica es la existencia de un Estado que se
ocupa y preocupa por su formación, renovación y desarrollo mediante la
inversión en programas sociales que enriquecen al individuo para beneficio de
toda la humanidad.
“¿Dónde está el secreto? En el hecho real de que el capital humano puede más
que el capital financiero. Capital humano implica no sólo conocimientos, sino
también ―y muy esencialmente― conciencia, ética, solidaridad, sentimientos
verdaderamente humanos, espíritu de sacrificio, heroísmo, y la capacidad de
hacer mucho con muy poco”. 10
Así, la calidad humana con que cuenta la Revolución Cubana incluye factores
como: las capacidades, habilidades, conocimientos y cultura, los valores, el
sentido de pertenencia, compromiso, responsabilidad.
Su preocupación por los problemas medio ambientales, que tienen sus
principales causas en el aspecto económico, también están perneados de un
enfoque ético para la comprensión de los efectos ellos causan en el ser humano.
Así, las reflexiones acerca del auge que en los últimos años ha adquirido la
producción de biocombustibles a partir de los alimentos, en el último semestre
del año 2007 han dado su luz para seguir iluminando el camino de aquellos que
no desmayan en la lucha por un mundo mejor. Ellas dan continuidad a un
pensamiento coherente y consecuente en la preocupación por el ser humano y
el medio ambiente, presente en más de un centenar de discursos pronunciados
por el máximo líder de la Revolución Cubana.
La disyuntiva biocombustibles vs hambre, ocupa hoy uno de los lugares
centrales en los principales medios de comunicación a escala internacional.
Ya en su libro: “La crisis económica y social del mundo”, Fidel Castro llamó la
atención acerca de la utilización del término “crisis energética” asociado al
agotamiento de los hidrocarburos en el planeta, cuando en realidad se trataba
de “una crisis de los irracionales patrones de consumo establecidos por los
monopolios, y que expresa la ineficiencia del actual orden económico
internacional para sostener la estructura del suministro de recursos energéticos
primarios”.11
Esta idea comprendida desde su enfoque ético-moral plantea la necesidad de
asumir el ahorro como un valor moral asociado a la economía que implica el
sentido de austeridad y uso racional de los recursos, actuaciones de los
individuos en correspondencia con las condiciones y exigencias económicas de
la sociedad y los patrones de consumo que la misma establece para un
desarrollo sostenible, lo cual demanda modos de actuación como: consumir de
acuerdo a las necesidades reales, mantener hábitos de consumo austeros y
criticar toda manifestación de derroche.
Sin embargo, la solución encontrada por muchos países dista de este enfoque y
se cubre tras un telón verde que se destiñe ante los propósitos reales.
Fidel Castro en sus reflexiones del 3 de abril del 2007 pregunta: “¿Dónde y
quiénes van a suministrar los más de 500 millones de toneladas de maíz y otros
cereales que Estados Unidos, Europa y los países ricos necesitan para producir
la cantidad de galones de etanol que las grandes empresas norteamericanas y
de otros países exigen como contrapartida de sus cuantiosas inversiones?
¿Dónde y quiénes van a producir la soya, las semillas de girasol y colza, cuyos
aceites esenciales esos mismos países ricos van a convertir en combustible?”12
La respuesta está en lo que viene ocurriendo hace muchos siglos: el
financiamiento por parte de los países subdesarrollados del mundo desarrollado.
De este modo, la vieja contradicción entre el Norte y el Sur adquiere una nueva
manifestación para seguir avasallando a los países menos avanzados.
Consideraciones finales
El carácter integral e integrador del pensamiento y la obra revolucionaria de Fidel
Castro implica comprender su pensamiento económico en estrecha relación
dialéctica con sus ideas políticas, éticas y educativas.
La dimensión ético – moral del pensamiento económico de Fidel Castro se
expresa en la idea de la solución de los problemas económicos que azotan a la
humanidad pasan también por la solución de los grandes conflictos y dilemas
morales que surgen como consecuencia de ellos.
El enfoque ético – axiológico presente en el pensamiento de Fidel Castro no
tiene solo un sentido ideológico sino que se erige en un método de análisis para
el estudio y comprensión de los problemas sociales y para la transformación del
individuo y la sociedad.
Referencias bibliográficas
1 Cabrera Elejalde Olga R: La Superación profesional para la apropiación de la cultura
económica por los docentes. Tesis Doctoral. ISPEJV. La Habana. 2006, pp 53.
2 Castro Ruz F: Discurso pronunciado en el Acto Clausura del Congreso de los Trabajadores de
la Construcción, el 29 de mayo de 1960. En www.cuba.w/gobierno/discursos⁄
3 Castro Ruz F: Discurso en Conmemoración del XI Aniversario de los CDR, el 28 de
septiembre de 1971, pp 17. En www.cuba.w/gobierno/discursos⁄
4 Ibidem
5 Martí José: Progreso de Córdoba. Revista Universal de Mexico, octubre 21 de 1875. En
Obras Completas. Ed Nacional de Cuba. La Habana 1963T 6, pp 348.
6 Castro Ruz Fidel: Ideología,conciencia y trabajo político. Editora Política. La Habana. 1987, pp
64.
7 Castro Ruz F: Encuentro sobre la deuda externa. 1985
8 Castro Ruz F: Encuentro de economistas. La Habana. 1998. www.cuba.w ⁄gobierno ⁄discursos⁄
9 Castro Ruz F: Ideología, conciencia y trabajo político. Editora Política. La Habana. 1987, pp 40.
10 Castro Ruz Fidel: Discurso pronunciado en el acto con motivo de la primera graduación de la
Escuela Latinoamericana de Medicina. 20 de agosto de 2005. Tomado de Sitio Web
www.cuba.w ⁄gobierno ⁄discursos⁄
11 Castro Ruz Fidel: La crisis económica y social del mundo. Oficina de Publicaciones del
Consejo de Estado. La Habana. 1983, p 157.
12 Castro Ruz Fidel: la internacionalización del genocidio. En Periódico Gramma. 4 de abril de
2007.

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